Y tan aburridos de Coronelópolis estábamos ya, que Pájaro dijo que deberíamos ir a Arauco sólo para variar un poco. Yo pensé que sería buena idea un viaje de esos así que dije que quería ir, igual que todos los demás que estábamos ahí en nuestro amado Paseo las Olas. Todos menos Pelos y Mono, que por esos días andaban con planes propios y no quisieron acompañarnos.
El viaje empezó temprano, al menos para mi, como a las once de la mañana. Estaba viendo yo los últimos capítulos de la temporada dos de Hannah Montana y tomando desayuno cuando llegó la hora de salir. Yo no había dormido, andaba aún
El bus en el que iban los chicos se me pasó, así que tuve que irme en el que pasó después. Pero no viajé solo porque Fru se subió en lota y nos hicimos compañía hablando leseras y riendonos de una tal "Juana Montaña".
Al llegar a Arauco, todos nos estaban esperando sentados en la escalera del banco ese que hay ahí en la esquina. Pero ese no era nuestro destino definitivo, así que de ahí comencé a seguir a todos por las calles de Arauco
Y más o menos eso fue lo que sucedió aquella tarde en el Colegio Arauco, queridos hermanos en la tabla. Después de eso nos dirigimos hacia el Gimnasio Municipal, en dónde nos dijeron que habían fierros y cajones. Pero esas fotos las subiré tal vez mañana porque ahora ya me cansé un poco.
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